Barry Manilow, el inconfundible “Rey de la Balada”, nos presentó en 1982 el álbum “Here Comes The Night” bajo el sello Arista. Este trabajo discográfico llegó en un momento crucial de su carrera, consolidando su estatus como una de las figuras más emblemáticas del pop sofisticado y el adult contemporary. Lejos de seguir las tendencias fugaces de la época, Manilow ofreció una colección de canciones que destacaban por su elegancia atemporal y una producción impecable, reafirmando su habilidad para crear melodías conmovedoras y arreglos exuberantes.
Musicalmente, “Here Comes The Night” es un testamento a la maestría de Manilow en fusionar baladas románticas con temas más rítmicos y optimistas, todos interpretados con su característica entrega vocal llena de emoción. Las cuerdas suntuosas, los coros armoniosos y los intrincados arreglos de vientos son elementos distintivos que envuelven cada pieza, creando una experiencia sonora rica y envolvente, marca de la casa. El álbum encapsula la esencia del pop de principios de los 80, pero con el sello inconfundible de Barry Manilow.
Un dato interesante es que, a pesar de la percepción popular de Manilow como un intérprete principalmente de éxitos ajenos, en este álbum coescribió varias de las canciones, demostrando su profunda participación en el proceso creativo más allá de su voz. Su influencia se extendía hasta los más mínimos detalles de la producción y los arreglos, asegurando que cada nota resonara con su visión artística. “Here Comes The Night” es una muestra de la duradera relevancia de un artista que ha sabido tocar el corazón de millones con su música.















